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El pasado sábado 21 de junio, en el bello marco del Palacio Conde de Toreno, tuvo lugar la presentación de los vinos Castro de Limés de Bodegas y Viñedos Obanca. En el acto estuvo presente, además de los representantes de la bodega y de las instituciones municipales, el Gerente de la Sociedad Regional de Turismo, Jesús Alfaro.

Tras los discursos, se procedió a la degustación de los vinos: el Castro de Limés Carrasquín, del que se han puesto en el mercado unas 2000 botellas, y el Castro de Limés Orocantábrico, un blanco fermentado en barrica del que sólo disponen 600 botellas. Y todo ello acompañado del catering del Restaurante Blanco de Cangas del Narcea.

VINOS EN LA TIERRA DE LA SIDRA

El valle del Narcea

 

CARLOS DELGADO

 

El 25 de mayo de 2001, la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado otorgaba carta de naturaleza a los vinos que, con más o menos buena voluntad, se venían elaborando en los concejos de Cangas del Narcea, Allande, Grandas de Salime, Illano, Pesoz e Ibias, iniciándose así un proceso de modernización de los viñedos y formación de los viticultores. Se crean plantaciones nuevas, se acondiciona el terreno, se recuperan variedades autóctonas? Es el renacimiento del vino local en las tierras de la sidra. Que Asturias, una de las mayores consumidoras de vino de nuestro país, fundamentalmente rioja, recupere su viñedo histórico del valle del Narcea, bajo la indicación geográfica Vino de la Tierra de Cangas, es un pequeño pero significativo hito en la moderna historia vitivinícola española, cuando de nuevo flota el fantasma del arranque de viñedo.A su favor tienen que se trata de una viticultura de alta montaña, en un paraje de ensueño, con la cepa en bancales de fuerte pendiente, dibujando las arrugas del terreno abrupto y salvaje. Sus ringleras de viejas y nuevas cepas, que los agricultores cuidan como parte de su propio cuerpo, impresionan y emocionan. La zona se beneficia de un microclima muy peculiar, con menos pluviometría y más horas de sol que ninguna otra parte de Asturias. Un entorno de gran belleza que conoció tiempos de gloria cuando los monjes benedictinos fundan el monasterio de San Juan Bautista de Corias, a comienzos del siglo XI, convirtiéndose durante el medievo en una zona productiva destacada. A principios del pasado siglo, la zona llegó a contar con casi 2.000 hectáreas de viñedo. Con el tiempo y la irrupción de la minería del carbón, cambiaron las costumbres. Pero, historias aparte, lo cierto es que en el valle del Narcea, al suroeste de Asturias, se dan los ingredientes necesarios para elaborar vinos de fuerte personalidad, en base a sus variedades autóctonas, particularmente la carrasquín, uva capaz de regalar singulares aromas frescos a frutillos silvestres adornados de perfumes florales y enriquecidos con notas de sotobosque. Logro que exige un gran rigor vitícola, que la viña esté bien cuidada y la cepa haya alcanzado suficiente edad. Cuando esto ocurre, los vinos superan el notable, como lo ha demostrado la bodega Viñedos Obanca con su tinto Castro de Limes. Una agradable sorpresa enológica en su día, que está sirviendo de acicate al resto de las cinco bodegas presentes en la zona.

VIÑEDOS OBANCA SUSTITUYE LOS DEPÓSITOS METÁLICOS POR TONELES DE MADERA

         

Alejandro ÁLVAREZ, LNE 

La madera siempre ha desempeñado un papel decisivo en la evolución de los vinos. Una barrica de roble influye de forma determinante en la crianza del vino; sobre todo, si éste tiene una personalidad acusada, una estructura prometedora y una saludable riqueza tánica. Viñedos Obanca, una de las seis bodegas adscritas al sello de calidad que otorga la Indicación Geográfica (IG) del Vino de la Tierra de Cangas, se ha liado la manta a la cabeza y ha tirado la casa por la ventana. En sus bodegas, situadas en el barrio cangués del Carrascal, reposan, a la espera de ver la luz en forma de vino, 25.000 kilos de uva calificada de las variedades de carrasquín, albarín tinto, verdejo y albarín blanco; el triple que en años anteriores.

 

Para fermentar toda esta uva, la bodega se ha visto obligada a ampliar sus instalaciones y a adquirir tres nuevos depósitos, que, a diferencia de lo que había venido ocurriendo hasta ahora, no son de metal, sino de roble francés. Dos de ellos, explica David Marcos, máximo responsable de Obanca, son troncónicos, con capacidad para 2.000 litros cada uno. El otro, ovoide, se utilizará sólo para la producción de blanco y alberga hasta 2.100 litros.

 

«Estos nuevos depósitos nos permitirán emplear el bazuqueo (romper el sombrero con una pala), en vez de remontar el mosto, durante el proceso de fermentación, señaló el bodeguero.

 

Pero eso no es todo. Dada la gran acogida que ha cosechado su caldo estrella, Castro de Limés, entre los paladares más sibaritas -llevan desde septiembre sin existencias-, en Viñedos Obanca han echado el resto y han adquirido 12 toneles de roble francés; siete con capacidad para 225 litros, dos de 300 y uno de 500, éste último para la crianza del albarín blanco.

 

Con el roble, según explica este bodeguero, los vinos se redondean y pierden astringencia en contacto con la madera. «El roble aporta taninos y polisacáridos (azúcares)», subraya Marcos. Estas barricas, curvadas al fuego, experimentan una degradación de la lignina, que comunica al vino un atractivo aroma especiado de vainilla. Se puede decir, en general, que la crianza en barrica o en bota permitirá que el vino reciba un aporte moderado de oxígeno; al contrario de lo que ocurre en los grandes toneles, donde el vino reposa casi sin intercambio activo con el exterior.

 

Todos los análisis (físico-químicos y sensoriales) demuestran, según este bodeguero, que el roble ofrece ventajas decisivas en la crianza de los vinos: los defiende mejor del desarrollo de la acidez volátil y favorece la fermentación maloláctica y la evolución de los pigmentos, taninos y polisacáridos.

 

«La barrica de roble podría tener una importancia decisiva en la crianza de nuestros vinos. No debemos olvidar que una parte de los componentes de estos vinos procede de la madera, donde se forman aldehídos aromáticos producidos por la degradación de la lignina», detalló Marcos.

 

Este ambicioso proyecto, para el que se utilizarán tres tipos de roble procedente del norte, el centro y el sur de Austria, permitirá averiguar los comportamientos de un mismo caldo ante los distintos tipos de madera. Del resultado de este estudio, según el máximo responsable de Viñedos Obanca, dependerá el tipo de roble en el que se invierta en el futuro. «A finales del verano sabremos cuál es el camino a seguir», aseguró.

 

De los 15.000 litros que se van a poner en el mercado este año, 10.000 serán de Obanca tinto, 2.000 de Castro de Limés y 3.000 de blanco.

 

ÁNGEL ÁLVAREZ, LNE. David Marcos, responsable de Bodegas Obanca, entrega a don Juan Carlos siete botellas del prestigioso caldo cangués.

           

 Objetivo cumplido. Viñedos Obanca está de enhorabuena. En la bodega del palacio de la Zarzuela, residencia de los Reyes de España, reposan siete botellas de Castro de Limés, la joya de la corona de Obanca. Fue durante la visita del Rey Juan Carlos a la pasada edición de Fitur, cuando David Marcos, máximo responsable de Obanca, a través del Gobierno regional, hizo llegar al Monarca una caja con siete botellas de Castro de Limés.

 

Este vino, uno de los más prestigiosos que se elaboran bajo el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Vino de la Tierra de Cangas, obtuvo una puntuación de 8 sobre 10 en la prestigiosa revista «Mi Vino».

 

Castro de Limés es un vino joven monovarietal de la variedad carrasquín tinto que describe el terruño de la comarca y el potencial de la uva autóctona de Cangas del Narcea. También está considerado el primer caldo cangués de «alta expresión», dirigido a la alta restauración y a los paladares más sibaritas. Este producto, según los restauradores que lo han incluido en sus cartas, permitirá al consumidor apreciar el principio activo de lo que es la uva autóctona y marcará la tendencia y la evolución futura de los viñedos suroccidentales. «Si en el Bierzo es la mencía; en Rueda, el verdejo blanco, y en el Penedés, el pinord; en Cangas será el carrasquín, una variedad que sólo se produce aquí y cuyo potencial aún está por descubrir», cuenta David Marcos.

 

Para este joven bodeguero, «ha llegado la hora de la verdad». Tras cinco años dedicados en cuerpo y alma al proceso de recuperación del vino, cree que es el momento de producir un vino de referencia que muestre el verdadero potencial de la uva autóctona. «Esto era necesario. Necesitábamos un vino con posibilidades de acceder a la alta restauración, que hoy en día representa el mejor escaparate del mercado», subrayó.

OBANCA 2007

El nuevo vino OBANCA 2007 ya se encuentra en el mercado. Lo podréis degustar en Hostelería de Cangas del Narcea y en establecimientos especializados en productos asturianos. En esta primera remesa, se han puesto en el mercado 2.000 botellas de este vino joven, multivarietal, que mantiene todos los atributos y características de un Vino de la Tierra de Cangas. Para más información, podéis poneros en contacto con la bodega.

El pasado jueves 24 de abril el programa CONEXIÓN ASTURIAS de la Televisión del Principado de Asturias (TPA) emitió en directo desde nuestra bodega. El programa, de hora y media de duración, estableció tres conexiones en las que se habló de los controles que la Indicación Geográfica lleva a cabo desde antes de la vendimia hasta que los vinos se encuentran en el mercado. El veedor de la Asociación destacó los controles de maduración antes de vendimia, la entrada de uva en las 6 bodegas acogidas a la IG, el paso de los vinos por barrica y el examen final, con análisis físico-químico y sensorial de los vinos. Pasados todos estos controles, el vino se etiqueta como Vino de la Tierra de Cangas y se le asigna la contraetiqueta oficial del Consejo con una numeración determinada.

En una segunda conexión el prestigioso enólogo Raúl Pérez comentó las propiedades de las distintas barricas presentes en la bodega y las características que cada una puede aportar a los vinos de esta zona. También hizo alusión a la reciente puntuación obtenida por Robert Parker en sus vinos y apostó por las zonas más deprimidas y olvidadas en las que el viñedo cuenta con un potencial extraordinario.

Por último, el responsable de la bodega Viñedos Obanca, DAVID MARCOS, explicó el proceso de embotellado y encorchado del vino multivarietal OBANCA, que ya se encuentra en el mercado desde el pasado 26 de abril.

 

Los tintos gallegos también se abren paso entre los mejores vinos del mundo

Blanco y gallego era sinónimo de máxima calidad en vinos. Ahora llega el tinto.

Sábado, 19 de abril de 2008

XORNAL I Ourense.- Se llama Raúl Pérez. Es del Bierzo pero se vino a Galicia en busca del triunfo. Y vaya sí lo ha logrado. Telecinco anunció en su informativo de mediodía que los tintos gallegos de Raúl Pérez figuran ya entre los mejores vinos del mundo, a juicio de la crítica internacional.

 

La estrella quizá más conocida internacionalmente se llama Pecado pero Raúl Pérez también hace el vino Algueira, de Ribeira Sacra, que ya bebió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Moncloa y que es de lo mejor de Galicia.

 Según la periodista Amaya Cervera, Pecado procede de una parcela que cae en pendiente hacia al río, con suelos de pizarra compacta y cepas de mencía de entre 30 y 40 años. El vino, que fermentó en un depósito abierto de 2.000 kilos con bazuqueos, ha pasado un año en barrica.Raúl Pérez no podía ser otra cosa que viticultor y enólogo. Siete generaciones antes le habían marcado el camino. Según Paco Berciano, ya en 1752 un antepasado de Raúl Pérez dejó escrito: “(…) que el día de su entierro se invitara a los vecinos de Valtuille de Abajo, en El Bierzo, a una jarra de vino procedente de las lomas más altas del pueblo y a una corteza de pan”.Quizás Raúl -como relata Paco en su blog- piense hacer lo mismo porque, desde que con apenas 18 años, se hizo cargo de la bodega familiar de Castro Ventosa su gran objetivo ha sido hacer grandes vinos con las viejas cepas de Valtuille.

 

 

El proyecto Ultreia y el vino Pecado

 Ahora ha emprendido el camino en solitario y está embarcado en un proyecto que ha llamado Ultreia, en homenaje al saludo que históricamente se hacían los peregrinos del Camino de Santiago cuando se encontraban. Elabora, de momento, dos vinos: uno más sencillo, Ultreia Saint-Jacques y el otro, que rinde, como no, homenaje al nombre de su pueblo, Ultreia de Valtuille. Pero, además, está metido en diversos proyectos.Según Todovino.com, Raúl Pérez es, probablemente, el mejor representante de la nueva generación de enólogos dispuestos a abrir otras fronteras para el vino gallego, aunque sea a costa de probar, experimentar y estar detrás de más de 20 vinos a la vez con producciones casi irrisorias que van de las 300 a las 5.000 botellas.

 En una cata celebrada en Madrid a finales de marzo y recién llegado de la vendimia sudafricana, Raúl mostró y contó con transparencia y sencillez los muchos vinos y proyectos que le ocupan actualmente. La mayoría tiene la virtud de unir su carácter experimental con unos umbrales de calidad inesperados para ciertas zonas y variedades. “No es habitual -explica Amaya Cervera en Todovino.com- poder probar en el mismo día un monovarietal de caíño, otro de loureiro tinto y un blanco de alvarín, además de albariños, mencías, garnachas de San Martín de Valdeiglesias y hasta vinos dulces que experimentan con la botritis”.

 Raúl Pérez se hizo un nombre con sus tintos del Bierzo y sigue siendo el enólogo de Bodegas Estefanía (Tilenus) pero pero hace ya un tiempo que abandonó la bodega familiar de Castro Ventosa donde creó la gama Valtuille. Hoy, con proyecto en solitario en la denominación leonesa, considera que no hace sino continuar esa línea de trabajo con otro nombre. Su nueva marca es Ultreia, el saludo que se daban los peregrinos en el Camino de Santiago y que viene a ser una especie de “adelante” o “continúa”.Raúl Pérez defiende la sencillez a la hora de trabajar, la limitación de los tratamientos en viña y en el uso de sulfuroso, pero se niega a colgarse la etiqueta biodinámica: “A la cepa -suele decir- hay que tratarla, más que con una normativa, con racionalidad”.

 El crítico Jay Miller, de The Wine Advocate, que acaba de dar 98 puntos tanto a su tinto top del bierzo (Ultreia de Valtuille 2005) como al que debe ser el mejor ribeira sacra de la historia (Pecado 2005), ha escrito que “éstos son vinos brillantes, artesanales y hechos a mano que no pueden ser descritos sólo con palabras. Hay que experimentarlos para creérselos”. Jay Miller le dio la misma puntuación a Vega Sicilia Único 1998 que a Ultreia de Valtuille 2005 El Pecado 2005 de Raúl Pérez.

 La zona con mayor potencial de España

Cualquiera que haya visto el espectacular paisaje de la Ribeira Sacra con su viñedos en terrazas y severas pendientes no albergaría ninguna duda sobre la calidad de los vinos que se podrían elaborar aquí. Sin embargo, y salvo contadas excepciones, las mencías de esta denominación parecen estar muy lejos de experimentar una progresión similar a las del Bierzo. Raúl Pérez cree que ésta es “la zona con mayor potencial de España pero la más pobre en viticultura” en alusión a que prima la productividad sobre la calidad y a que se ha replantado erróneamente parte del viñedo con tempranillo.

 Catado a ciegas hubiera sido imposible decir que su tinto Pecado 2006, que se sitúa en el entorno de los 40 euros y del que se hacen escasas 800 botellas, era de esa zona por la sorprendente y perfecta maduración de la uva (aquí los tintos tienden a ser vegetales y a menudo verdes) y de sus taninos, así como por su elegancia, un calificativo poco empleado por estos lares. En nariz tardó en expresarse; asomaron notas de roastbeef y luego abundante fruta roja madura y pétalos de rosa, según Amaya Cervera.

 

 

 
Es, probablemente, el mejor representante de la nueva generación de enólogos dispuestos a abrir otras fronteras para el vino español, aunque sea a costa de probar, experimentar y estar detrás de más de 20 vinos a la vez con producciones casi irrisorias que van de las 300 a las 5.000 botellas.

 

En una cata celebrada en Madrid a finales de marzo y recién llegado de la ve

ndimia sudafricana, Raúl mostró y contó con transparencia y sencillez los muchos vinos y proyectos que le ocupan actualmente. La mayoría tiene la virtud de unir su carácter experimental con unos umbrales de calidad inesperados para ciertas zonas y variedades. No es habitual poder probar en el mismo día un monovarietal de caíño, otro de loureiro tinto y un blanco de alvarín, además de albariños, mencías, garnachas de San Martín de Valdeiglesias y hasta vinos dulces que experimentan con la botritis.

 

Raúl Pérez, que se hizo un nombre con sus tintos del Bierzo, sigue siendo el enólogo de Bodegas Estefanía (Tilenus) en esta zona, pero hace ya un tiempo que abandonó la bodega familiar de Castro Ventosa donde creó la gama Valtuille. Hoy, con proyecto en solitario en la denominación leonesa, considera que no hace sino continuar esa línea de trabajo con otro nombre. Su nueva marca es Ultreia, el saludo que se daban los peregrinos en el camino de Santiago y que viene a ser una especie de “adelante” o “continúa”. 

Casi todos los vinos que probamos proceden precisamente de viñedos situados a uno u otro lado del camino de Santiago, probablemente la vía más importante de entrada de variedades en nuestro país, y en los que existe un remanente importante de uvas inexploradas sobre las que se concentra gran parte del trabajo de Raúl Pérez.

Al iniciar la cata, una declaración de principios citando al brillante y dedicado borgoñón cuya vida acabó en trágico suicidio, Denis Mortet: “Mi trabajo termina cuando la uva llega a bodega”. Raúl defiende la sencillez a la hora de trabajar, la limitación de los tratamientos en viña y en el uso de sulfuroso, pero se niega a colgarse la etiqueta biodinámica: “A la cepa hay que tratarla, más que con una normativa, con racionalidad”.

Jay Miller, de The Wine Advocate, que acaba de dar 98 puntos tanto a su tinto top del bierzo (Ultreia de Valtuille 2005) como al que debe ser el mejor ribeira sacra de la historia (Pecado 2005), ha escrito que “éstos son vinos brillantes, artesanales y hechos a mano que no pueden ser descritos sólo con palabras. Hay que experimentarlos para creérselos”.

 Lo que sigue es nuestra impresión de una cata algo menos reposada de lo que nos hubiera gustado (no hubo tiempo suficiente para apreciar en su justa mediada muchos de los vinos), pero reveladora y estimulante.

Rías Baixas
Es posible que hayan oído hablar del Sketch, un vino en el que parte de la producción (más por divertimento que por afán serio de investigación, según reconoce el propio Raúl) se sumerge bajo el agua en los mismos jaulones metálicos que se utilizan para almacenar las botellas en las bodegas. Sus uvas proceden de una familia de viticultores a la que el enólogo animó a dar el salto a la elaboración y para la que elabora los Leirana blancos y los Goliardo tintos. La bodega se llama Forjas del Salnés y la producción total es de apenas 13.000 botellas.

Muy interesantes las reflexiones de Raúl sobre la zona y su búsqueda de viñedos marcados por la influencia del mar (trabaja en el Salnés) y el carácter granítico de los suelos. Se decanta por el sistema aéreo de emparrado que considera que favorece una buena ventilación y practica un nuevo acercamiento intentando reducir el número de tratamientos (algo complicado en una zona húmeda como ésta) y buscando la maduración máxima (él habla explícitamente de “pasificación”). Esto último se hace muy evidente en la copa con bocas muy glicéricas y de gran volumen.

 

Sus prácticas personales incluyen mezclar al 50% vinos que hacen y no hacen la fermentación maloláctica (según él, en Rías Baixas se vendimia con acideces extremas que se pierden más tarde en este proceso que transforma el duro ácido málico en el más amable ácido láctico). O fermentar los albariños en depósitos ovalados de madera similares a los que se utilizan para los blancos centroeuropeos (y que constituyen todo un exotismo en España). El objetivo: trabajar con una menor superficie de contacto entre vino y madera. 

El Leirana 2007, el más asequible en precio de los blancos gallegos (en torno a los 13 €), ofrecía una excelente expresión de fruta (lima y fruta blanca madura), mientras que Leirana Barrica 2006 y Sketch 2006, de perfil más elevado (en el entorno de los 18 €) acusaron ligeramente el reciente embotellado, con la madera pendiente de integrar.

Más nos sorprendieron los tintos. Especialmente el caíño, por su conseguida dimensión, taninos perfectamente maduros y ausencia de rusticidad. Esta variedad tinta, con la que Rául Pérez está entusiasmado y describe como la de mayor perfil borgoñón entre las españolas, no tiene mucho color, pero es muy fragante y de viva acidez. En la elaboración del Goliardo Caíño 2006 se emplearon barricas muy viejas para no ahogar su gran personalidad aromática evocadora de eucalipto, hierbas aromáticas y bosque.

 

 

 

Fue el vino más sensual de la cata y radicalmente diferente al Goliardo Loureiro 2006 de profundo color amoratado, menos expresivo y de mayor concentración, aunque muy sutil en final de boca. Ambos se mueven en el entorno de los 30 euros, pero la producción es anecdótica: 1.200 botellas el primero y 2.700 del segundo. 

Ribeira Sacra
Cualquiera que haya visto el espectacular paisaje de esta región gallega con su viñedos en terrazas y severas pendientes no albergaría ninguna duda sobre la calidad de los vinos que se podrían elaborar aquí. Sin embargo, y salvo contadas excepciones, las mencías de esta denominación parecen estar muy lejos de experimentar una progresión similar a las del Bierzo. Raúl Pérez dijo textualmente que ésta es “la zona con mayor potencial de España pero la más pobre en viticultura” en alusión a que prima la productividad sobre la calidad y a que se ha replantado erróneamente parte del viñedo con tempranillo.

Catado a ciegas hubiera sido imposible decir que su tinto Pecado 2006, que se sitúa en el entorno de los 40 euros y del que se hacen escasas 800 botellas, era de esa zona por la sorprendente y perfecta maduración de la uva (aquí los tintos tienden a ser vegetales y a menudo verdes) y de sus taninos, así como por su elegancia, un calificativo poco empleado por estos lares. En nariz tardó en expresarse; asomaron notas de roastbeef y luego abundante fruta roja madura y pétalos de rosa.

Pecado procede de una parcela que cae en pendiente hacia al río, con suelos de pizarra compacta y cepas de mencía de entre 30 y 40 años. El vino, que fermentó en un depósito abierto de 2.000 kilos con bazuqueos, ha pasado un año en barrica.

 

 

 

Monterrei
En esta denominación se repite el patrón de colaboración con una bodega local, en esta caso Quinta da Muradella donde trabaja codo con codo con José Luis Mateos a quien ayuda en la elaboración de sus vinos y con quien comparte una viña a caballo entre España (70%) y Portugal (30%) en la que se encuentra un batiburrillo de uvas blancas (dona blanca, treixadura, godello y torrontés) y tintas (mencía, alicante bouschet, bastardo, verdello tinto y la para nosotros hasta ahora desconocida samarrica que se reconoce por su hoja en forma de trébol). Está situada en una zona alta y fría sobre suelos de pizarra. 

De aquí salen, con el mismo nombre del pueblo en el que se cultivan las uvas, el blanco A Trabe 2005 (exótico, anisados, fruta muy madura y escarchada) y el tinto A Trabe 2005, un vino raro y original, sedoso en el centro de boca, con un tanino ligeramente amargoso que le da personalidad. La producción en este caso es más anecdótica si cabe (300 botellas del blanco y 500 del tinto) y los precios más elevados (60 y 54 euros respectivamente).

De Quinta da Muradella probamos también Muradella 2003, una mencía con un pequeño porcentaje (15%) de bastardo, nuevamente con una maduración inusual en zonas septentrionales, con maderas finas y perfecta elaboración (500 botellas y 35 euros); Gorvia 2005 Blanco, elaborado con la local dona blanca en barricas usadas de vino tinto de 500 y 250 litros; Gorvia 2005 Tinto, una mencía procedente de suelos arcillosos y con excelente carácter de fruta roja, resinas y bosque. Muy expresivo y con perfecto equilibrio.

 

 

 

Bierzo
Es el gran proyecto personal de Raúl Pérez y la zona que mejor conoce. En esencia sigue comprometido con el viñedo de Valtuille y el nombre del municipio aparece en su vino top. Pero, probablemente, su etiqueta más asequible tanto en precio como en disponibilidad sea Ultreia St. Jacques, que incluye un nuevo guiño al camino de Santiago al colar en la marca el nombre del santo en versión francesa. De éste se elaboran 4.500 botellas y el precio no va más allá de los 10 euros. Hay buen carácter de mencía, con notas de fruta roja soleada y toque mineral. 

El Ultreia de Valtuille 2005, un vino de la saga del Palazuelo Matador del que les hablábamos hace unos meses, sólo lo probarán unos pocos afortunados, porque después de los 98 puntos en The Wine Advocate, se supone que las 1.900 botellas volarán en un abrir y cerrar de ojos. Este tinto procede de un raro viñedo de suelo arenoso, poco habitual en la denominación y con orientación sur. Se plantó en 1880, así que es toda una reliquia. El vino tiene 15 grados pero la verdad no se nota mucho; es muy elegante y mineral en nariz, con gran intensidad y profundidad en boca. Un tinto con relieve y ese tipo de dimensión extra que le hace especial y diferente.

Madrid
Son unas coordenadas bastante alejadas de su rincón en el noroeste de la Península, aunque imaginamos que las históricas y aún bastante olvidadas garnachas de San Martín Valdeiglesias (está el precedente de Telmo Rodríguez con su Montazo) son reclamo más que suficiente para un personaje inquieto como Raúl Pérez.

 

 

En este caso asesora a la bodega Bernabeleva trabajando junto a su enólogo Marc Isart. Probamos un blanco de albillo, otra uva tradicional de la zona; una muestra sacada de uno de esos depósitos de madera ovalados que Raúl utiliza en distintas zonas: muy graso en boca, con notas tostadas y a frutos secos (avellana) y final ligeramente cálido. Los tres ejemplos de garnacha, una con un porcentaje de cariñena y las otras dos procedentes de dos fincas distintas, eran muestras que aún no habían realizado la fermentación maloláctica y que resultaban difíciles de valorar, aunque se ve la voluntad de la bodega por elaborar tintos que reflejen la singularidad de viñedos con exposiciones y características diferentes. 

Entre otros vinos experimentales que se incluyeron en la cata (un rosado de prieto picudo, varios dulces de variedades centroeuropeas en algún caso con botritis) nos sorprendió un blanco de alvarín de León, de una variedad blanca muy escasa en España que se encuentra también en la zona de Cangas en Asturias y en Betanzos. Tremendamente cítrico (lima, limón) y con una acidez poco “española”. Para Raúl se podría acercar a una chenin blanc.

La experiencia de probar ésta y otras uvas minoritarias en vinificaciones de calidad es apasionante para cualquier experto y aficionado al vino. Pero llevada al ámbito del consumidor, el gran problema de muchas de estas etiquetas de gran originalidad y valor casi arqueológico es su escasa disponibilidad. Se reparten por cupo a los cinco distribuidores que hay en España y algunas, por supuesto, van al extranjero y llegan al paladar de Miller. Pero es realmente frustrante hablar de vinos que apenas estarán presentes en el puñado de restaurantes que sienten auténtica pasión por el vino.

Quizás la asignatura pendiente de Raúl Pérez, o de otros que sigan sus pasos e inquietudes, sea democratizar estos sabores.

ENÓLOGO DEL VINO DE RIBEIRA SACRA MEJOR PUNTUADO POR PARKER«El secreto es jugar con las peculiaridades de la cosecha»

 «El secreto es jugar con las peculiaridades de la cosecha»

Luis Buitrón dice que hay que dar tiempo a la uva para que madure plenamente y no sólo en grado alcohólico

Autor:
Luis Díaz
Fecha de publicación:
11/3/2008

Luis Buitrón Barrio es el enólogo responsable de la elaboración del vino de Ribeira Sacra El Pecado, que ha recibido 98 puntos sobre cien -el equivalente a un vino «extraordinario»- en la última cata de vinos españoles de la publicación estadounidense The Wine Advocate , editada por el influyente catador Robert Parker. Es la misma calificación que obtienen, por citar dos ejemplos, el Vega Sicilia Único de la cosecha de 1998 o L?Ermita 2005, vino de culto del Priorat elaborado por Álvaro Palacios.

-¿Han podido bajar ya de la nube en la bodega?

-No es fácil. Mucha gente todavía no es consciente de la importancia que tiene un reconocimiento así para la bodega que hace el vino y también para toda la Ribeira Sacra. El espaldarazo al Priorat, además de la labor que pudo desempeñar gente como Álvaro Palacios, fue una consecuencia de las altas puntuaciones de Parker. Su criterio fue fundamental incluso para impulsar la Ribera del Duero, que ya tenía marcas tan consolidadas como Vega Sicilia.

-¿Estamos ante un desafío para la denominación?

-Es evidente que estamos ante un reto muy importante. Hay que ser muy prudentes y no lanzarse a lo loco porque no todo vale para ir a una barrica. Tienes que disponer del viñedo adecuado y darle al vino la elaboración que precisa. No se trata de hacer el vino del año y destinar un determinado depósito para la barrica.

-¿Cuál es el secreto de una buena crianza en barrica?

-Tener la uva adecuada y ajustar el tipo de madera y el tiempo de permanencia en barrica al vino que tienes. El secreto es jugar con las peculiaridades de la cosecha y no fijar por decreto si el vino va a estar nueve o doce meses en la barrica.

-¿Les preocupa mantener el listón de El Pecado?

-Hay que seguir trabajando para estar ahí, en el grupo de la élite, sea con 94 o con 92 puntos. Mantenernos por encima de los noventa puntos Parker [calificación a partir de la que se considera un vino «excelente»] seguiría siendo un éxito.

-¿Qué papel desempeña el enólogo en un vino de terruño?

-Enológicamente, la suerte que tenemos en los viñedos de la bodega Guímaro es que hay zonas de viñedo viejo, de entre cincuenta y setenta años, aparte de lo que se plantó de nuevo. Para este vino hemos bajado la producción a un 50%, así podemos jugar con maceraciones más largas, más extracción de aromas y una mejor fijación de color. Si sabes trabajar bien en viña, puedes conseguir muy buenas maduraciones alcohólicas polifenólicas y de taninos. A la uva hay que darle tiempo y no tener miedo a vendimiar en octubre, como se hace en esta bodega.

-¿Se confunde maduración y grado alcohólico?

-Es un grave error que está muy presente en la Ribeira

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