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SANTISO

La Cofradía del Vino de Cangas junto con los vecinos de Santiso y Llamas de Ambasaguas organizan el Domingo 1 de Febrero de 2009 fiesta en la localidad de Santiso.
El programa es el siguiente:

12:00 h. Salida de Cofrades desde la Plaza del Ayuntamiento hacia Santiso.

12:30 h. Presentación de la Fiesta por el alcalde de Cangas del Narcea, D. José Manuel Martínez, y pregón a cargo de D. Pedro Morán (Casa Gerardo, Prendes).

13:30 h. Santa Misa y procesión si el tiempo lo permite. Descarga de pólvora y comida del bollo preñao y otros productos típicos de la zona, regados con Vinos de la Tierra de Cangas. Tras la comida gran queimada.

16:00 h. Gran Baile

No dudéis en asistir.

CANGAS BUSCA LA FÓRMULA

Los viticultores de la comarca trabajan en la recuperación de la uva autóctona para mejorar sus caldos

 

Cangas del Narcea, Pepe RODRÍGUEZ

 

La comarca del Narcea lleva toda la vida pendiente de la meteorología. Es lo que ocurre cuando la forma de vida depende tanto de los frutos de la tierra, en este caso, de las uvas. Desde tiempos inmemoriales, al llegar el otoño, todas las oraciones de los cangueses se dirigen a pedir que las tormentas del final del verano no traigan el granizo que pueda acabar con la cosecha de uva.

En la elaboración del Vino de la Tierra de Cangas, con el paso de los años, ha cambiado todo menos eso: la eterna dependencia del tiempo. A pesar de los tremendos avances en mantenimiento de las vides, selección de la uva, investigación de los viñedos, cuidado de las variedades autóctonas, prensado, elaboración y conservación del vino, el nexo común con el pasado sigue siendo la mirada temerosa a un cielo cubierto de nubes negras en una tarde de bochorno.

«Este año no va a caer piedra, y va a haber buena cosecha. Ya está bien de mala suerte», comentan varios de los bodegueros de la zona de Cangas del Narcea. A día de hoy, la uva en los viñedos está este año un poco retrasada, lo que significa que la vendimia tendrá que hacerse hacia mitad de octubre, pero la producción se antoja superior a la del año pasado. El proceso de maduración de la uva, clave para la graduación del vino, ha de producirse en este último mes y todo parece indicar que la añada será una de las mejores que se recuerda, al menos desde que la profesionalización ha llegado al sector.

Los productores y bodegueros de la zona quieren continuar por el camino marcado en los últimos años, ya que, a pesar de ser una estrategia a largo plazo, está dando sus frutos y esperan que los mejores caldos lleguen en los años venideros. La fórmula que persiguen los productores de vino de Cangas consiste en una mejora del control de la calidad de la uva y en una selección minuciosa y escrupulosa del fruto para que ni una sola uva que no esté perfecta, ni un solo tálamo pasen el corte y se introduzcan en la pisada. Una vez puesto en marcha este proceso de escrupulosa selección, la dirección del Vino de la Tierra de Cangas tendrá que apostar fuerte por las variedades autóctonas de la zona, si de verdad quiere hacer una fuerte apuesta para conseguir la tan ansiada denominación de origen. Los cultivadores de uva quieren apostar fuerte por la uva de la zona y así conseguir diferenciar sus caldos, que deben conocerse por su peculiar sabor, aroma, textura y color.

Las variedades que están adquiriendo un mayor protagonismo, bien por ser las que dan más producción, bien porque son las que dan los vinos preferidos tanto del público que los degusta como de los expertos, son el carrasquín y el albarín, en sus variantes blancas y tintas. Son los vinos blancos los que están cosechando una mayor repercusión, debido a su frescura y a su tono ligeramente ácido, que es muy valorado y que supone un punto enormemente peculiar y autóctono, lo que ayuda a situarlo en un mercado tan competitivo como es el del vino. A día de hoy, apenas si queda vino blanco para vender en las bodegas de Cangas, lo cual es el mejor síntoma de buena entrada en el mercado.

La apuesta más firme para la elaboración del vino carrasquín la ha hecho David Marcos, al frente de Bodegas Obanca, quien ha dedicado una viña exclusivamente a esta variedad y con la uva procedente de esta plantación ha elaborado su ya afamado vino Castro de Limes, que supone el refinamiento más completo del Vino de la Tierra de Cangas hasta la fecha.

Siguiendo esta idea, las demás bodegas están encaminando sus pasos hacia la calidad como bandera y la experimentación con diferentes maderas y uvas para dar con la fórmula que consiga dejar buen sabor de boca y asentarse en el mercado vinícola español. Es un proceso de mejora continua en el que todos los agentes están implicados, pero Cangas confía en su tradición y en su uva, y por ello va camino de ser la tierra del vino de Asturias.

 

El bodeguero David Marcos investiga el efecto en el caldo asturiano de tres clases diferentes del árbol francés.

 

Cangas del Narcea, 26 de agosto de 2008

Pepe RODRÍGUEZ

 

El camino de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Vino de la Tierra de Cangas está marcado por la necesidad de experimentar con las variedades autóctonas hasta ser capaces de hacer de este producto algo lo más diferenciado posible en un mercado global. Así piensan todos los dirigentes y bodegueros de la comarca y a ello se están dedicando en los últimos años.

De esta forma, David Marcos Antón, propietario de Bodegas Obanca, lanzó al mercado un vino muy especial, el Castro de Limes, formado por uvas de una sola viña y de una sola variedad, el carrasquín, que se llevó grandes halagos por parte de la crítica especializada y de los aficionados al vino en general. En el mismo sentido, David Marcos ha afrontado ahora una inversión en tres clases diferentes de roble francés para valorar su aportación a tipos de uvas autóctonas muy concretas.

Según David, «el objetivo es valorar qué clase de madera sienta mejor a las variedades pertenecientes a la IGP; hemos traído roble francés del norte, del centro y del sur de tres bodegueros diferentes y hemos usado la tipicidad de nuestras uvas para hacer la valoración final. Las botellas saldrán al mercado perfectamente especificadas y, así, veremos cuál prefiere la gente, cuál tiene mejor resultado en general y, a partir de ahí, seguir invirtiendo en lo que mejor resultado dé, abrir una vía por la que continuar».

La labor comercial llevada a cabo por Bodegas Obanca permite que su vino se venda al completo, máxime si hablamos de de su producto estrella, el Castro de Limés, y de vino blanco, el más apreciado de entre los pertenecientes a la IGP.

Es por eso que a David Marcos lo que más le preocupa es cómo aumentar la producción y la superficie de viñedos: «Este año tiene que haber una buena cosecha, y la va a haber, ya está bien de mala suerte como la piedra que cayó el año pasado a finales de agosto. Esperamos aumentar la producción en unas 3.000 botellas, pero sigue siendo poco, tenemos que aspirar a producir mucho más vino porque el mercado lo absorbe con mucha facilidad».

Es por eso que se están recuperando viñedos viejos, pero con gran potencial, como son las fincas de las zonas de Tremao, Carballo y Tebongo que servirán para aumentar 5.000 metros cuadrados plantados, exclusivamente, con albarín blanco: «Sin duda es la variedad del futuro».

En el terreno de la estrategia a seguir, la canguesa Bodegas Obanca pretende hacer un vino blanco de un nivel de calidad superior al actual y se enmarcará dentro de la línea en la que se enmarca Castro de Limés, con el sobrenombre de Oro Cantábrico.

«Es que es un vino que no se podrá hacer en ningún otro sitio, por más que se plante albarín blanco en otras zonas no saldrá nunca como sale aquí por la tipicidad del terreno y del clima. Y es un vino excepcional, diferente, muy fácil de vender», añade el bodeguero. A la promoción también ayudará la inclusión de la comarca en las rutas del paraíso auspiciadas por la Dirección general de Turismo del Principado: «Es algo buenísimo porque servirá de apoyo a toda la labor que se está llevando para meternos en el mercado».

El Vino de la Tierra de Cangas prepara el gran salto de pasar de Indicación Geográfica Protegida a Denominación de Origen y eso supone la necesidad de tomar una serie de medidas estratégicas para que la ruta a seguir sea meridianamente clara y el trabajo alcance su mayor rendimiento.

 

Raúl Pérez Pereira, «artesano y artista», reúne en Ponferrada las elaboraciones de un universo vitivinícola particular que parece no tener fronteras territoriales ni límites emocionales

B. Fernández, Ponferrada  

 

«Artesano y artista del vino», tal y como con muy buen criterio lo definió su amigo Ricardo Pérez Palacios en la apertura del acto, y fiel a la cita anual con su público, que va siendo legión, Raúl Pérez Pereira volvió a llevar al marco incomparable del Museo del Bierzo algunas de sus nuevas y más singulares elaboraciones en distintas latitudes de un universo vinícola particular que parece no tener fronteras territoriales ni límites emocionales. El joven enólogo berciano, integrante de la generación que ha elevado el mencía y el Bierzo al más alto reconocimiento internacional, vive sus días de vino y rosas demostrando una capacidad creativa inimaginable hasta ahora en la profesión y recogiendo, a través del reconocimiento del mercado y de la más cualificada crítica internacional, el premio a tanta dedicación, tanta intuición, tanta imaginación y tanta rebeldía. Los 98 puntos con que Robert Parker, primera autoridad mundial en la materia, calificó dos de sus vinos, con otros cinco por encima de los 93 -nunca un bierzo había pasado de 94-, revelan, efectivamente, que es el año de Raúl Pérez, pero sobre todo han acabado por convertirlo en un enólogo de culto, capaz de sacar de cualquier variedad de uva vinos que no cabían en la cabeza de nadie y que, sin embargo, llevaban tiempo madurando en la suya. En fin, la fiesta -no fue una cata al uso, sino una reunión de amigos, de muchos amigos- pasó por ser también un homenaje a su tía Rosario, «fuente de inspiración de todo lo que hago y origen de la fortaleza que me permite seguir creando», dijo, y de la que toma el nombre el moscatel que este año llegará al mercado. Pero antes los invitados pudieron catar sus Ultreia -mencía del Bierzo-, El Pecado – mencía de Ribeira Sacra-, Sketch -albariño de mar de Rías Baixas-, Pricum -rosado prieto picudo de Tierra de León-, algunas elaboraciones de las otras denominaciones de origen gallegas y, como grandes novedades, los blanco (albarín) y tinto (mencín, verdín y carrasquín) con los que ensaya en Asturias, concretamente en Cangas de Narcea. En sus reflexiones en voz baja dejó intuir cuáles son sus planes, que desde hace tiempo pasan por elaborar en otros puntos del país ( El Resbalón será su vino de Cebreros, Ávila) y, sobre todo en el otro hemisferio del planeta, en concreto en Argentina y, ya a más corto plazo, probablemente a lo largo del próximo año, en Sudáfrica. Podrá hacer realidad entonces una idea a la que lleva mucho tiempo limándole aristas: un tinto a partir de pinot noir. Será, intuye, su vino. El vino de su vida.

El pasado sábado 21 de junio, en el bello marco del Palacio Conde de Toreno, tuvo lugar la presentación de los vinos Castro de Limés de Bodegas y Viñedos Obanca. En el acto estuvo presente, además de los representantes de la bodega y de las instituciones municipales, el Gerente de la Sociedad Regional de Turismo, Jesús Alfaro.

Tras los discursos, se procedió a la degustación de los vinos: el Castro de Limés Carrasquín, del que se han puesto en el mercado unas 2000 botellas, y el Castro de Limés Orocantábrico, un blanco fermentado en barrica del que sólo disponen 600 botellas. Y todo ello acompañado del catering del Restaurante Blanco de Cangas del Narcea.

VINOS EN LA TIERRA DE LA SIDRA

El valle del Narcea

 

CARLOS DELGADO

 

El 25 de mayo de 2001, la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado otorgaba carta de naturaleza a los vinos que, con más o menos buena voluntad, se venían elaborando en los concejos de Cangas del Narcea, Allande, Grandas de Salime, Illano, Pesoz e Ibias, iniciándose así un proceso de modernización de los viñedos y formación de los viticultores. Se crean plantaciones nuevas, se acondiciona el terreno, se recuperan variedades autóctonas? Es el renacimiento del vino local en las tierras de la sidra. Que Asturias, una de las mayores consumidoras de vino de nuestro país, fundamentalmente rioja, recupere su viñedo histórico del valle del Narcea, bajo la indicación geográfica Vino de la Tierra de Cangas, es un pequeño pero significativo hito en la moderna historia vitivinícola española, cuando de nuevo flota el fantasma del arranque de viñedo.A su favor tienen que se trata de una viticultura de alta montaña, en un paraje de ensueño, con la cepa en bancales de fuerte pendiente, dibujando las arrugas del terreno abrupto y salvaje. Sus ringleras de viejas y nuevas cepas, que los agricultores cuidan como parte de su propio cuerpo, impresionan y emocionan. La zona se beneficia de un microclima muy peculiar, con menos pluviometría y más horas de sol que ninguna otra parte de Asturias. Un entorno de gran belleza que conoció tiempos de gloria cuando los monjes benedictinos fundan el monasterio de San Juan Bautista de Corias, a comienzos del siglo XI, convirtiéndose durante el medievo en una zona productiva destacada. A principios del pasado siglo, la zona llegó a contar con casi 2.000 hectáreas de viñedo. Con el tiempo y la irrupción de la minería del carbón, cambiaron las costumbres. Pero, historias aparte, lo cierto es que en el valle del Narcea, al suroeste de Asturias, se dan los ingredientes necesarios para elaborar vinos de fuerte personalidad, en base a sus variedades autóctonas, particularmente la carrasquín, uva capaz de regalar singulares aromas frescos a frutillos silvestres adornados de perfumes florales y enriquecidos con notas de sotobosque. Logro que exige un gran rigor vitícola, que la viña esté bien cuidada y la cepa haya alcanzado suficiente edad. Cuando esto ocurre, los vinos superan el notable, como lo ha demostrado la bodega Viñedos Obanca con su tinto Castro de Limes. Una agradable sorpresa enológica en su día, que está sirviendo de acicate al resto de las cinco bodegas presentes en la zona.

VIÑEDOS OBANCA SUSTITUYE LOS DEPÓSITOS METÁLICOS POR TONELES DE MADERA

         

Alejandro ÁLVAREZ, LNE 

La madera siempre ha desempeñado un papel decisivo en la evolución de los vinos. Una barrica de roble influye de forma determinante en la crianza del vino; sobre todo, si éste tiene una personalidad acusada, una estructura prometedora y una saludable riqueza tánica. Viñedos Obanca, una de las seis bodegas adscritas al sello de calidad que otorga la Indicación Geográfica (IG) del Vino de la Tierra de Cangas, se ha liado la manta a la cabeza y ha tirado la casa por la ventana. En sus bodegas, situadas en el barrio cangués del Carrascal, reposan, a la espera de ver la luz en forma de vino, 25.000 kilos de uva calificada de las variedades de carrasquín, albarín tinto, verdejo y albarín blanco; el triple que en años anteriores.

 

Para fermentar toda esta uva, la bodega se ha visto obligada a ampliar sus instalaciones y a adquirir tres nuevos depósitos, que, a diferencia de lo que había venido ocurriendo hasta ahora, no son de metal, sino de roble francés. Dos de ellos, explica David Marcos, máximo responsable de Obanca, son troncónicos, con capacidad para 2.000 litros cada uno. El otro, ovoide, se utilizará sólo para la producción de blanco y alberga hasta 2.100 litros.

 

«Estos nuevos depósitos nos permitirán emplear el bazuqueo (romper el sombrero con una pala), en vez de remontar el mosto, durante el proceso de fermentación, señaló el bodeguero.

 

Pero eso no es todo. Dada la gran acogida que ha cosechado su caldo estrella, Castro de Limés, entre los paladares más sibaritas -llevan desde septiembre sin existencias-, en Viñedos Obanca han echado el resto y han adquirido 12 toneles de roble francés; siete con capacidad para 225 litros, dos de 300 y uno de 500, éste último para la crianza del albarín blanco.

 

Con el roble, según explica este bodeguero, los vinos se redondean y pierden astringencia en contacto con la madera. «El roble aporta taninos y polisacáridos (azúcares)», subraya Marcos. Estas barricas, curvadas al fuego, experimentan una degradación de la lignina, que comunica al vino un atractivo aroma especiado de vainilla. Se puede decir, en general, que la crianza en barrica o en bota permitirá que el vino reciba un aporte moderado de oxígeno; al contrario de lo que ocurre en los grandes toneles, donde el vino reposa casi sin intercambio activo con el exterior.

 

Todos los análisis (físico-químicos y sensoriales) demuestran, según este bodeguero, que el roble ofrece ventajas decisivas en la crianza de los vinos: los defiende mejor del desarrollo de la acidez volátil y favorece la fermentación maloláctica y la evolución de los pigmentos, taninos y polisacáridos.

 

«La barrica de roble podría tener una importancia decisiva en la crianza de nuestros vinos. No debemos olvidar que una parte de los componentes de estos vinos procede de la madera, donde se forman aldehídos aromáticos producidos por la degradación de la lignina», detalló Marcos.

 

Este ambicioso proyecto, para el que se utilizarán tres tipos de roble procedente del norte, el centro y el sur de Austria, permitirá averiguar los comportamientos de un mismo caldo ante los distintos tipos de madera. Del resultado de este estudio, según el máximo responsable de Viñedos Obanca, dependerá el tipo de roble en el que se invierta en el futuro. «A finales del verano sabremos cuál es el camino a seguir», aseguró.

 

De los 15.000 litros que se van a poner en el mercado este año, 10.000 serán de Obanca tinto, 2.000 de Castro de Limés y 3.000 de blanco.

 

ÁNGEL ÁLVAREZ, LNE. David Marcos, responsable de Bodegas Obanca, entrega a don Juan Carlos siete botellas del prestigioso caldo cangués.

           

 Objetivo cumplido. Viñedos Obanca está de enhorabuena. En la bodega del palacio de la Zarzuela, residencia de los Reyes de España, reposan siete botellas de Castro de Limés, la joya de la corona de Obanca. Fue durante la visita del Rey Juan Carlos a la pasada edición de Fitur, cuando David Marcos, máximo responsable de Obanca, a través del Gobierno regional, hizo llegar al Monarca una caja con siete botellas de Castro de Limés.

 

Este vino, uno de los más prestigiosos que se elaboran bajo el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Vino de la Tierra de Cangas, obtuvo una puntuación de 8 sobre 10 en la prestigiosa revista «Mi Vino».

 

Castro de Limés es un vino joven monovarietal de la variedad carrasquín tinto que describe el terruño de la comarca y el potencial de la uva autóctona de Cangas del Narcea. También está considerado el primer caldo cangués de «alta expresión», dirigido a la alta restauración y a los paladares más sibaritas. Este producto, según los restauradores que lo han incluido en sus cartas, permitirá al consumidor apreciar el principio activo de lo que es la uva autóctona y marcará la tendencia y la evolución futura de los viñedos suroccidentales. «Si en el Bierzo es la mencía; en Rueda, el verdejo blanco, y en el Penedés, el pinord; en Cangas será el carrasquín, una variedad que sólo se produce aquí y cuyo potencial aún está por descubrir», cuenta David Marcos.

 

Para este joven bodeguero, «ha llegado la hora de la verdad». Tras cinco años dedicados en cuerpo y alma al proceso de recuperación del vino, cree que es el momento de producir un vino de referencia que muestre el verdadero potencial de la uva autóctona. «Esto era necesario. Necesitábamos un vino con posibilidades de acceder a la alta restauración, que hoy en día representa el mejor escaparate del mercado», subrayó.

OBANCA 2007

El nuevo vino OBANCA 2007 ya se encuentra en el mercado. Lo podréis degustar en Hostelería de Cangas del Narcea y en establecimientos especializados en productos asturianos. En esta primera remesa, se han puesto en el mercado 2.000 botellas de este vino joven, multivarietal, que mantiene todos los atributos y características de un Vino de la Tierra de Cangas. Para más información, podéis poneros en contacto con la bodega.

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